Con más de diez horas de espectáculos y una grilla diversa, el Predio El Paseo fue escenario de una nueva edición de la Fiesta Chayera, que celebró la identidad cultural y el espíritu festivo del verano en la Ciudad de Festivales.

El pasado domingo 25 de enero, la localidad de Santa María de Punilla fue escenario de una nueva y exitosa edición de la Fiesta Chayera 2026. Desde el mediodía, miles de vecinos y turistas se congregaron para disfrutar de una jornada marcada por el folklore, la música popular y el tradicional clima de celebración que caracteriza a este encuentro, consolidado ya como un hito fundamental del calendario estival cordobés.

El evento tuvo como gran protagonista a Sergio Galleguillo, quien lideró una grilla de más de veinte artistas que desfilaron por el escenario con propuestas para todos los públicos. El ambiente festivo alcanzó sus puntos máximos con las presentaciones de La Pepa Brizuela, Bien Argentino, Iván Ruiz y Canto 4. La diversidad de géneros estuvo presente gracias a las actuaciones de Piñón Fijo y Ricky Maravilla, junto a figuras como Nico Galleguillo, Los Caldenes, Camilú y Efraín Colombo, quienes mantuvieron la energía del público durante más de diez horas de música ininterrumpida.

La jornada se destacó no solo por su excelencia artística, sino también por el espíritu comunitario que se vivió en el predio. Entre harina y albahaca, los asistentes disfrutaron de un despliegue cultural que incluyó a Sumba Legüera junto a Eliana Bessone, el payador Nicolás Membriani, Marina Cornejo y Hernán Arias, entre otros referentes que reafirmaron la identidad del norte argentino en pleno Valle de Punilla.

En el marco de los festejos, la intendenta Silvia Rocchetti destacó el impacto positivo de la convocatoria: “Estos eventos tienen un valor cultural enorme y también generan movimiento en la ciudad, acompañando al turismo y al trabajo local”. Sus palabras reflejaron el éxito de una organización que logró conjugar el esparcimiento masivo con el impulso a la economía regional.

La Fiesta Chayera se despide de este verano habiendo superado las expectativas de participación y organización. Enmarcada en el paisaje serrano y en pleno verano, volvió a poner en valor una práctica ancestral que celebra el encuentro, la identidad y la conexión con la tierra