Pepe Zaguirre tiene 59, es casado, padre de tres hijas y abuelo de un nieto. Vivo donde nací y donde me gusta vivir. Nunca estuvo en mis planes involucrarme en la política, sin embargo, el intendente (Dardo Zanotti) vino a mi casa y me dijo que tenía una propuesta para hacerme y me preguntó si quería ser concejal; contó.

Santa María de Punilla. Habían pasado seis días desde el inicio de la gesta de Malvinas y un joven de 22 años pisaba Puerto Argentino por primera vez junto a una división de 50 hombres de la base aérea de Reconquista (Santa Fe). Era José «Pepe» Zaguirre, quien hacía uno que había comenzado con su carrera militar y que por aquel entonces, ni siquiera se imaginaba que sería concejal electo de Santa María de Punilla.

Desde muy niño me gustaron los aviones y mi anhelo fue siempre hacer la carrera militar. Una vez que pase el ingreso me incorporaron a la base aérea de Reconquista, donde asistía a los profesionales que le hacían mantenimiento a los aviones Pucará. Cuando el 2 de abril comienza la guerra, nuestros superiores nos dicen que tengamos todo listo porque era inminente la movilización»; señaló el ex combatiente, quien continuó: «El 6 de abril partimos de Santa Fe y el día 8 hicimos base en Puerto Argentino. Durante el mes de abril prácticamente no tuvimos actividad. Allí teníamos la pista, los hangares y toda la estructura para asistir a los aviones Pucará y sus pilotos. El 1 de mayo, cerca de las 8,30 horas, tres aviones de la Fuerza Área Británica iniciaron el ataque.

Como consecuencia del ataque, fue alcanzado un avión nuestro: el IA-58, que fue destruido y en su interior estaba el teniente Daniel Jukic. El ataque dejó además al menos a seis suboficiales muertos y a una decena de heridos entre los que me encontraba yo. Ese día le esquivé a la muerte en tres oportunidades: primero quedé en medio del ataque muy cerca de un Pucará que se prendió fuego y explotó, pero yo pudo cubrirme. Después estaba muy cerca de donde teníamos almacenados las municiones y los explosivos para los aviones y que afortunadamente, no fueron alcanzadas por las bombas que disparaban los aviones ingleses. La tercera vez, cuando zafé de todas las esquirlas que me provocaron en mi cuerpo las bombas, que si bien eran graves, me permitieron llegar a ser asistido en el hospital montado en Puerto Argentino y evacuado al continente»; recuerda.

La memoria no le falla y en su relato, Zaguirre cuenta que cuando eran trasladados los heridos en un helicóptero, se percataron que un avión ingles venía persiguiéndolos y debieron descender en medio de una montaña y esconderse. «Ese viaje al hospital fue una tortura, ya que tenía los pulmones con sangre y líquido; aseguró el héroe de Malvinas, quien se retiró de la fuerza militar en 2013 con el grado de suboficial mayor.